Ahora que algunos prebostes locales ventilan en los medios de la competencia sus memorias, nosotros no íbamos a ser menos en nuestro blog, así que vamos a iniciar una nueva serie con las memorias apócrifas del Presidente, con su peculiar estilo del copia y pega adaptado.
I.- Por la zona del mercado.
Muchos años después, siendo ya Presidente del Narro, frente al Mercado de Calatrava, hube de recordar aquella mañana remota en que mi padre me llevo a conocer el quiosco del Fanegas.
En aquellas fechas, como Macondo, Mérida seguía siendo un pueblo que tenía sus personajes mágicos, como el Fanegas, Pepín y el Tío Chico, situados al lado del Mercado, junto al Banco Central y El Buen Gusto.
El Fanegas fue el primer abuelo cebolleta que conocí, que daba miedo comprarle pipas. Cuando mi padre me dijo eso de “anda Nachete, pídete algo antes de te lleve a Willy a pelarte”, y observé el carácter de ese hombre, con esa nariz y esa voz tan peculiares que tenía, me quedé acojonado.
Así que no volví a comprarle y acabé siendo cliente de Pepín, que tenía otro quiosco al lado, que tenía tanta gente dentro y era tan encantador como el Diane 6, con su hijo, el simpático Pitera, su mujer, su hija y hasta el yerno.
Y un poco más allá estaba el Tío Chico, que no se despegaba de la puerta, junto al letrero de “falase portugués”, con una colección de botellas que ya quisieran tener las vinotecas actuales.
Pero a mi lo que realmente me gustaba de aquella zona eran los futbolines de abajo, es decir, los de Colomo, que ya desde pequeños estábamos destinados a relacionarnos con el Ángelo y sus hermanos. Lo malo es que también andaban por allí esos cabrones de Manolo y Antonio, que ya por entonces empezaban a joderme ganándome a todo lo que jugáramos. Y es que el mundo es un pañuelo y Dios se lo da a quien no tiene mocos.

Como no tengo fotos del Fanegas ni del Tio Chico, os dejo una foto emeritense que aparece en el Museo Virtual de 20minutos.es, en la que aparece una tal Cesárea, con 18 años, en 1932. A ver si alguien es capaz de decirme donde se tomó, que le invito a una cerveza.