

Aunque en la mar era nuestro Presidente quién dirigía, en tierra tocóme a mí, alguna vez, comandar las huestes narreras, intentando tenerlas siempre agrupadas, mas como pueden apreciar vuesas mercedes, no pude evitar que se me despistaran algunos grumetes. ¿Tendremos algo que ver, en su actitud los progenitores respectivos?