
Antes de nada, asegúrate que no haya un castaña al lado que le vaya a echar arroz brillante o amargo al caldero. A continuación, van y te limpian los Mejillones y las Chirlas y pelan las gambas que previamente le han comprado a la Mari Tere en el Calatrava mientras los pones a discustir de peligrosos asuntos municipales.


Y ahí que te veas como te preparan el sofrito con un poquito de coñac a falta de vino -que se pimplaron en última fiesta- y el fumet con las cáscaras de las gambas, sin hablar muy alto para no despertarnos, que no las queremos hasta las 3, como manda la tradición.


Y lo dejas solos, como chuchos barutos, que hasta van y te pelan el melóny la sandía del postre y te aliñan el tomate y la lechuga.





