domingo, 2 de agosto de 2009

arroz caldúo narrero

Quieres montar una fiesta para zamparte un barril de Damm que no te quieres tragar con patatas. Muy fácil, pones a los pringaos a trabajar y te lo hacen en un plis-plas, por seis perras. Mientras te limpian el local, compran las bombonas y compran en el Herminio, tu te quedas tranquilo en la cama, que eso de trabajar en domingo es malo para la hernia.


Antes de nada, asegúrate que no haya un castaña al lado que le vaya a echar arroz brillante o amargo al caldero. A continuación, van y te limpian los Mejillones y las Chirlas y pelan las gambas que previamente le han comprado a la Mari Tere en el Calatrava mientras los pones a discustir de peligrosos asuntos municipales.

Y ahí que te veas como te preparan el sofrito con un poquito de coñac a falta de vino -que se pimplaron en última fiesta- y el fumet con las cáscaras de las gambas, sin hablar muy alto para no despertarnos, que no las queremos hasta las 3, como manda la tradición.

Y lo dejas solos, como chuchos barutos, que hasta van y te pelan el melón
y la sandía del postre y te aliñan el tomate y la lechuga.

Cuando ya esté todo hecho, mandas a un ayudante, para disimular,
que le saque brillo a la paella, aunque no la uses, y dé el punto definitivo a la receta.

Y les dices que echen el arroz, y que lo dejen unos 20 minutos,
dejando para el final las gambitas. Así de simple.

Pero un momento, que esto no ha acabado, que hagan unas
fotillos a los pringaos y a los invitados, que quede constancia.

Y, para terminar, déja a las mozas que critiquen.



3 comentarios:

Gatino dijo...

pues si que están guapas las mozas vistas desde arriba

malocomo dijo...

Con estos pringaos y estos amigos voy al fin del mundo

the teacher dijo...

¿Y las súper nenas que fregaron tós los cacharros y dejaron la cocina como los chorros del oro qué?
Que esa segunda parte también forma parte de la pringaera general y nunca fallamos