En los mentideros del Narro y del Tacuba últimamente se oye decir a muchos que nacieron en la calle Baños, pareciendo como si ello diera un plus de emeritensidad que no da el haber visto la luz por primera vez en otras calles más hulmides como Antonio Pacheco, Calvario o Canovas del Castillo, por poner unos ejemplos. Y es que decir nacido en la calle Baños debe ser como decir he nacido en el Foro de
Debe ser por ello que a la calle Baños se le han atribuido numerosos sucesos que en el curso de nuestras chinchorreos güeb-blogueros hemos constatado que no son más que leyendas urbanas, alimentadas por grandes personajes locales que van desde Moreno de Vargas en el siglo XVII hasta nuestro querido y fantástico Presidente en el siglo XXI.
Para empezar, la calle Baños no tiene baños o termas romanas. Las supuestas termas o baños romanos que según Moreno de Vargas se hallaban en la calle de los Baños no se han localizado hasta la fecha. En los años 80 se identificaron los restos de la esquina de Baños con la travesía de Parejo con los baños mencionados por Moreno de Vargas denominándoles las Termas del Foro, pero los estudios posteriores indican que tales restos no son termas sino estructuras del pórtico del foro municipal.
Otra leyenda urbana indica que allí nació el famoso torero Blas Romero González, Platanito, hermano secreto de nuestro amiguete Manuel Romero González, Willy. Pero según indica el propio Platanito en la güeb, él ni siquiera nació en Mérida, sino en Castuera. Eso si, en la calle Baños, según indica Fernando Delgado en uno de sus artículos dominicales, nació el Padre Cristóbal de Santa Catalina en 1638.
Así que la verdad, después de tanto desmentido, sólo nos creemos que en la calle Baños estaban
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5 comentarios:
En el nº16, todavia se conserva la casa,que posteriormente vendió mi padre al del Bar Chele.
Que yo sepa, nuestro presidente es como los vascos, que nacen donde les da la gana y es capaz de eso y de mucho más-
Parece interesante...
Lo del Padre Cristobal de Santa Catalina quizá explique lo que cuenta Igna acerca de unas monjas que todos los años se presentaban a rezar en una casa de la calle Baños.
El Platanito, durante su estancia en Mérida, plantó residencia en una pensión de las de entonces (casa particular con derecho a habitación+comida)situada en los Pisos de Blanes.
La patrona y su marido camionero, y que no se callaba ni bajo el agua, no dejó de repetírmelo durante el tiempo que me alojé en ella(1970-1971).
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