Para triunfar en un mano a mano de arroces, nada mejor que un arroz con pollo. Ni paellas, ni arroz con bogavante ni otras milongas. Un buen pollo, troceado, del corral del Carrefour o del Mercadona.


No hay nada que picar. Todo de bolsa y picadito, en plan Falsarius.


Para recrear la vista, unas mozas guapas de pinche y cocinera

A todo le sienta bien el tomate, menos a las gachas y al chocolate
A pesar de ser tan pollo, tienes más plumas que un gallo.
Arroz, pez y pepino, nacen en agua y mueren en vino
Y venga el pollo al sofrito, con ajo y sal, tomate, pimentón dulce, vino blanco, condimento amarillo, y el agüita cubriéndolo todo y cociendo durante media horita. Rico, rico, pero mejor con una pastillita de avecrem.
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